Hablando con gente. Yo y los Balnearios.
Hoy me ha pasado otra vez, no es raro que me cuenten su vida personas inesperadas, por supuesto fuera de la consulta y sin dar yo pista alguna de profesión, ni afición ni nada...y mas inesperado siendo del género masculino.
Entre lo que recuerdo, hace unos años fui a comprar una maleta al Corte Inglés y el dependiente no se como, empezó a contarme como era su familia y su relación con su madre. Hoy en el comedor del hotel, comentando con el camarero la poquísima gente que aprovecha este sitio estupendo de hidroterapia y termalismo que es Fortuna, por el miedo Covid y las consecuencias, pues me ha contado que se casó se divorció y en su segundo matrimonio su segunda ex lo dejaba en la calle si no llega a ser por el suegro. Que está el hombre "mu desengañao" del matrimonio y no quiere más. Menos mal que no me parecía atractivo y lo va a tener más fácil, digo yo.
Estoy de balneario, y como en un monasterio cartujo, no se oye nada, hay muy poca gente y nada más que las actividades de agua. Solo concerte dos días y esta bien.
El circuito Romano es una gozada, sales con una paliza de agua de todo tipo, en vapor, duchas, chorros a presión, yacuzzi y relax. He estado hora y media masajeando con todas las intensidades del agua lo que me duele y lo por si acaso. He salido flojita y directa a tomar café y otro baño termal al aire libre, en una piscina que estoy como en el útero de mi madre. Comida copiosa pero sana y siestecilla para rematar con masaje de aromaterapia.
¡Chica que bien vivían los ricos del XIX y los pensionistas con posibles del XX! Porque a los del XXI, entre Covid y crisis, nos van a cerrar los balnearios y casi todo.
En estos dos días me estoy alejando y aliviando de miedos pandemicos y ataques testosteronicos. Algo sola pero bien.
Ya estuve en balnearios, la primera vez en Fiteros (Navarra) hace algunos años con Pedro y los "Amigos 13 más uno". Por entonces sufria yo la soledad interna y especial del que en pareja no consigue notar la cercanía del otro. Tengo una imagen de un momento de esos de extraña solitud en la ventana de la habitación, los dos mirando el exterior. Pero me gustó mucho, lo pasamos bien con los amigos y aquella alegría y las bromas del grupo y lo del canto en las cavernas naturales con vapor del manantial. Y como nos envolvían en mantas, nos llevaban en carritos a la habitación y nos acostaba como a bebés despues del tute de baños.
La segunda vez fué en el reencuentro, hace no sé, la tercera Navidad sería, hará 4 o 5 años.
Nos lo regalamos de Reyes y cogimos unos 4 o 5 días en los Baños de Archena. Estuvo bien, visitamos el Valle de Ricote y comimos en el Sordo. Sentiamos bienestar entre nosotros aunque no recuerdo sensaciones sexuales reconfortantes más allá de la compañía. Como casi siempre, muy buenos compañeros con .falta de chispa y sin el Orgasmotron de la peli El Dormilón de Woody Allen.
Estos dos días me ha surgido un poco de preocupación por la soledad, no me gusta lo que está pasando con los miedos de la pandemia, los aislamientos, las distancias, el pudor por los acercamientos y las precauciones, las mascarillas que nos ocultan y roban gran parte de los demás y de nosotros mismos...
Vale, buscaré soluciones, actividades y aliviare otra vez mi ánimo con algún día de circuito de agua y baño cómo si volviese al útero de mi madre donde estaba sola, pero oía su corazón.
https://peliculaswoodyallen.wordpress.com/2017/01/30/el-dormilon-woody-allen-empieza-a-dar-pistas/
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