“Una parte de mi biografía relacionada con el Instituto Ategua de Castro del Río”

50 aniversario IES Ategua. Abril 2026 María Félix Navarro Gallardo


Una parte de mi biografía relacionada con el Instituto Ategua de Castro del Río”

Vivo en Castro del Río desde hace 38 años. Me trasladé aquí con mi familia por motivos de trabajo. Aprobé una oposición de Médicos Titulares que nos obligaba a residir en la localidad de destino, circunstancia que cambió con la Reforma Sanitaria y la apertura del Centro de Salud.

Fui la primera mujer con plaza de médica en la localidad. Tenia en aquel momento 34 años y dos hijos, el tercero ya nació viviendo en el pueblo.

Tanto mi marido como yo, colaboramos en aquellos años con la creación de redes sociales en el pueblo alentadas por la política de la época. Participamos en asociaciones de mujeres, vecinos, culturales y de Padres y madres de los Centros de Educación. Asistimos a cambios importante en la vida del pueblo con motivo del desarrollo de la democracia.

Colaboré con el Instituto desde la AMPA (Asociación de padres y madres de alumnos) y como profesional en los programas de Educación para la Salud hasta los últimos años de mi actividad profesional.

Me gustaba ir a las clases y observar como los mismos contenidos que había preparado, se desarrollaban diferente según fueran los alumnos. Comprobé como influye que veinte o treinta pares de ojos con sus mentes detrás, se posaran en mi, como interactuar para captar la atención y que al menos se llevaran alguna inquietud para mejorar la vida…

Me gustaba mucho ir al Instituto y rememorar cuando era como ellos y creía que los profesores “no se daban cuenta, no oían nuestras intervenciones disimuladas para saltarnos algo de las normas de la clase…”. Me gustaba la algarabía, el olor de montones de personillas con la hormonas en revolución y la diversidad de vidas y necesidades.

Una preciosa y difícil tarea la del que enseña y educa, que fue junto a ser médica una de mis “vocaciones” al iniciar mis estudios.

Mi familia era de pocos medios y mi madre nos decía, “Quiero que mi hijo estudie, pero mas quiero que lo hagáis mis hijas, por mucho que avancemos, las mujeres tendrán mas difícil la vida”.(Gracias mamá). Propuse ser maestra, ayudar en casa y seguir después con medicina, mi padre me dijo “Empieza por lo mas largo, luego veremos”. (Gracias papá)

Mi carrera me ha permitido al menos aprender algo, enseñar algo y explicar algo.

Todo transcurrió en lo que llamo el “nudo principal de la vida”, los años de la treintena y cuarentena en los que formas familia propia, afianzas trabajo y crías a los hijos y las hijas ( yo solo hijos). Época con brío, aspiraciones, capacidad de trabajo y búsquedas. Me sentía con fuerzas para conocer, aportar y vivir creciendo en raíces y posibilidades.

Todo esto son hechos que valoro ahora con la perspectiva del tiempo, entonces se hacían las cosas porque si, como iban saliendo.

La etapa de la enseñanza media en el Instituto, coincide con nuestros hijos en pleno desarrollo físico y mental. Crees que lo sabes hacer y te encuentras con la diversidad de cada uno y con dificultades imprevistas. Vas aprendiendo con ellos a base de equivocaciones y aciertos, en los años de más revolución de sus cuerpos y de salida al “mundo” que tanto aporta para equivocarse y acertar, es la forma de aprender para tener experiencias y contrastar. Años en función de ellos, de nuestra prole, con muchos momentos de incertidumbres, de crisis en la familia porque cada uno de nosotros, estando en el mismo salón, ve la situación desde diferentes sitios de la mesa.

Difícil, inevitable y apasionante etapa que comparten con nosotros las personas que trabajan en Centros educativos y de especial dificultad en la Enseñanza Secundaria.

Estando mi hijo mayor en el Instituto, concursé para cambio de destino y me dieron plaza en Córdoba capital. Mi marido que iba y venía al Hospital Reina Sofía, me propuso que renunciara a la plaza. A el no le importaba desplazarse con tal de que nuestros hijos se criaran y estudiaran en el ambiente amable y cercano del pueblo, en centros educativos bien preparados, saldrían ya con 18 años a diferentes lugares para seguir estudiando.

Además no solo aprendían en el pueblo, también desde niños los llevábamos a Córdoba a participar de la educación en convivencia y respeto por la naturaleza con el movimiento Scouts.

Aquí nos quedamos y del Instituto Ategua salieron nuestros hijos al mundo universitario. Convivieron con todo tipo de compañeros y compañeras, con diferentes docentes cada uno con su forma, como queríamos en casa, que se prepararan para compartir y aprender con personas diversas y diferentes.

Hicimos lo mejor que supimos.

La participación con otros padres y madres nos dio la oportunidad de conocer a diferentes familias de Castro, Espejo y Carteya que querían mejorar la educación desde la asociación. Pudimos hacer amistad y colaborar con el centro.

Por todo y mucho más que llevaría tiempo contar siento y sentimos en mi familia, un profundo agradecimiento al IES Ategua. Las instituciones las fundamentan los que trabajan en ellas y aquí su personal a lo largo de estos años han aportado calidad de educación y buenas acciones que se prolongan en el tiempo y en nuestros hijos e hijas.

Que los buenos pensamientos nos acompañen para aprender de lo que no nos gusta y disfrutar de las buenas experiencias que nos alientan para mejorar.

Gracias, siempre gracias y enhorabuena a toda la Comunidad Educativa por este 50 Aniversario del Instituto ATEGUA.

María Félix. Persona, mujer, madre, amiga, médica y vecina de Castro del Río


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